Martes, 13 de mayo de 2008, a las 18.30 horas En colaboración con el Festival Internacional de Poesía.
Alberto Bertoni (Italia)
Carlos Ernesto García (El Salvador)
Jazmina Caballero (Nicaragua)
Naim Nomez (Chile)
Para escuchar la lectura en vivo…
VERSI PER UN GIORNO DI SCIOPERO E ELEZIONI
Lisca di pesce mica tanto
e osso di seppia ancora meno
con tutto il rispetto se commento
quello che dice il tuo didietro
fishbone stampato su nero
dei pantaloni tutti lacci e cerniere
stile stracci di strada.
E subito a un guizzo di luce, penso
al tuo voto, domenica, a sinistra
e allo sciopero di oggi
per le pensioni che non avremo
-questo fischio d´Alzheimer nell'´aula
la mia voce silenzio.
VERSOS PARA UN DÍA DE HUELGA Y ELECCIONES
No sé si es la espina de un pez o
un hueso de sepia
con todo el respeto si comento
lo que dice tu trasero
fishbone1 estampado sobre el negro
de los pantalones llenos de lazos y cremalleras
estilo harapos de calle.
Y de pronto iluminado, pienso
en tu voto, el domingo, a la izquierda
y en la huelga de hoy
por las pensiones que no tendremos
-este silbido de Alzheimer en el aulami
voz silencio.
ALBERTO BERTONI
(Traducción de Inmaculada Lacal.)
VERANO DEL 80 Y CINCO
Apoyada contra la pared
una joven de falda corta
quieta espera.
La miro.
Toso.
Doy una bocanada al cigarrillo
que circular se enreda entre sus piernas
- cierra los ojos y suspira -
El metro estacionado ya
abre sus puertas.
Subimos en distintos vagones
y nos dejamos llevar.
CARLOS ERNESTO GARCÍA
LOS MUERTOS SOMOS CRISÁLIDAS
Los muertos somos crisálidas
que se enredan en el incienso
somos una noche desprendida,
somos lánguido oficio de la honra
congéneres de la tempestad,
confabulando orquestas sin ritmos,
desmembradas.
Somos una arruga, la alegría, los frutos
somos un enjambre de pupilas y signos.
Una oración que desciende
somos la vida, la extravagancia, los adornos
JAZMINA CABALLERO
VISITAS DE MI MADRE (I)
La primera vez viniste en primavera
vivíamos en la casa de tres pisos
con manuel y la carmen
francisco no había nacido todavía
y los italianos cosechaban las uvas
de los patios traseros
dejando acidarse el aire con ese fermento
repugnante de los vinos de ontario
tú te maravillabas de la suavidad esponjosa
de los quesos de holanda
del calor que te aplastaba al porche
y al zumbido de abejas enfiestadas con las
flores
tejías incansable esas chalecas coloridas
que a sebastián le fastidiaba ponerse
(tan gringo él que prefería un cortavientos
liviano)
y rumoreabas con el viento tu lenguaje de
palabras inmóviles
y gestos hieráticos
mientras en la zona oscura de nuestra
conciencia
volvía una y otra vez al horroroso país
de donde no quisimos salir nunca.