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Jueves, 7 de Junio de 2007: Joan Margarit i Consarnau
Nace en Sanaüja, en la comarca de la Segarra el
11 de mayo de 1938, a pocos Kilómetros del frente, en lo que fue el comienzo de la definitiva derrota republicana.
Margarit se había dado a conocer como poeta en castellano en 1963 y en 1965. Después de un largo paréntesis de diez años, escribe “Crónica”,publicado en la colección “Ocnos”, de Barral Editores. A partir de 1980, inicia su obra poética en catalán. Arquitecto, vive en Sant Just Desvern, junto a Barcelona. Desde 1968, Margarit es catédrático, jubilado actualmente, de Cálculo de estructuras de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona.
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EL EQUIPO DEL ASESINO
Entre tantos desastres amontonados
como sacos
la vida me dejó tu amor.
Qué más da el silencio de la noche,
el coche negro que apagó los faros
y el saxo de la radio, puesta a bajo
volumen.
Impecable ha de ser sólo el disparo:
certero y peligroso. Como tú en mi vida.
SUITE
Se levanta temprano, está sentado
en la sala de estar. Aún es de noche.
Recuerda cuando, aquí, Lluís Claret
tocó para los tres, él y ellas dos,
que le escucharon desde este sofá,
el mismo donde ahora espera el alba.
Como si una sirena sonase en algún
puerto,
el chelo despedía a la muchacha
con la segunda Suite de Bach.
Tu madre y yo empezamos a ser viejos,
pero esto tú no habrás de verlo nunca,
murmura el hombre mientras mira el
patio.
Cuando jya cantan los primeros pájaros,
pone la misma pieza, tocada por Lluís.
Sobre su pecho siente el suave peso
de la cabeza de Joana. Ella,
al clarear, ha vuelto, generosa,
en la segunda Suite de violonchelo,
que es por donde entra, desde su muerte,
en casa.
CASA DE MISERICORDIA
El padre fusilado.
O, como dice el juez,
ejecutado.
La madre, ahora, la miseria, el
hambre,
la instancia que le escribe
alguien a máquina:
Saludo al Vencedor, Segundo
Año Triunfal,
Solicito a Vuecencia poder
dejar mis hijos
en esta Casa de Misericòrdia.
El frío del mañana está en la
instancia.
Hospicios y orfanatos fueron
duros,
pero más dura era la
intemperie.
La verdadera caridad da
miedo.
Igual que la poesía: un buen
poema,
por más bello que sea, será
cruel.
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