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Lunes, 16 de Abril de 2007: Luis García Montero
La publicación de POESÍA, el volumen en el que Luis García Montero(Granada, 1958) reúne toda su producción poética de los últimos veinticinco años, supone otro indicio de que estamos ante “uno de los pocos poetas
destinados a la letra grande de la historia de la literatura”, como señala el crítico José-Carlos Mainer, en una época poblada de nombres. García Montero es el poeta más leído de su generación y uno de los que más influencia ha ejercido sobre los poetas jóvenes. Desde que en los años ochenta firmara el manifiesto de LA OTRA SENTIMENTALIDAD, su poesía se ha ido construyendo sobre la meditación y la conciencia cívica. Galardonado con premios como el Adonáis, el Nacional de Poesía o el Premio de la Crítica, entre sus libros de poemas destacan títulos como DIARIO CÓMPLICE, LAS FLORES DEL FRÍO, HABITACIONES SEPARADAS, COMPLETAMENTE VIERNES o LA INTIMIDAD DE LA SERPIENTE
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ME PERSIGUEN...
Me persiguen
los teléfonos rotos de Granada,
cuando voy a buscarte
y las calles enteras están comunicando.
Sumergido en tu voz de caracola
me gustaría el mar desde una boca
prendida con la mía,
saber que está tranquilo de distancia,
mientras pasan, respiran,
se repliegan
a su instinto de ausencia
los jardines.
En ellos nada existe
desde que te secuestran los veranos.
Sólo yo los habito
por descubrir el rostro
de los enamorados que se besan,
con mis ojos en paro,
mi corazón sin tráfico,
el insomnio que guardan las ciudades de
agosto,
y ambulancias secretas como pájaros.
¿QUIÉN ERES TÚ?
Se deshizo la luz,
equivocó su horario por dejarte desnuda,
desdibujó tus ojos mientras me sonreías.
Mientras me sonreías
vi una sombra inclinada desvestirse,
abrir la cremallera despacio del silencio,
dejar sobre la alfombra
la civilización.
Y tu cuerpo se hizo dorado y transitable,
feliz como un presagio que nos enfurecía.
Que nos enfurecía.
Solamente nosotros
(camaradas
de una cama ruidosa) y el deseo,
ese difícil viaje de ida y vuelta,
que ahora insiste y me empuja a
recordarte
alegre, levantada,
un relámpago abierto entre los ojos,
recogiendo tu falda de joven colegial.
Mientras me sonreías,
yo me quedé dormido
en las manos de un sueño que no puedo
contarte.
EL LUGAR DEL CRIMEN
Más allá de la sombra
te delatan tus ojos,
y te adivino tersa,
como un mapa extendido
de asombro y de deseo.
Date por muerta
amor,
es un atraco.
Tus labios o la vida
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