Jueves, 13 de noviembre de 2008, a las 20.30 horas:
Ana Rossetti Ana Rossetti (San Fernando, 1950) Procedente del ámbito teatral, estrenó varias obras con el grupo independiente al que pertenecía, Metáfora, participando en diversos festivales. Ha hecho versiones de los clásicos españoles para el Centro Andaluz de Teatro y la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Entre sus poemarios se encuentran: Los Devaneos de Erato (1980, Premio Gules), Indicios Vehementes, Devocionario (Premio Internacional Rey Juan Carlos I) Yesterday, Punto Umbrío y Llenar tu nombre. Toda su poesía hasta el 2004 está reunida en La Ordenación. En 1993 estrenó El secreto enamorado, ópera en un acto con música de Manuel Balboa. Le ha sido concedida la Medalla de Plata de Andalucía al conjunto de su obra y El Premio Meridiana que otorga el Instituto Andaluz de la Mujer al trabajo en la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres.
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NOMBRE COMÚN
Decimos, escribimos: amor
Por amor, con amor, de amor, decimos.
Lo hacemos.
En nombre del amor, pretendemos explicar,
pretendemos disculpar, pretendemos domar
instintos, tempestades y desdichas.
Pretendemos curar, corregir,
mover el universo,
encerrarlo en sus escasas letras.
Amor, decimos.
Y en esa breve cáscara
caben sacrificio, lascivia, ternura,
fraternidad y deseo.
Caben lo sagrado y lo ilícito.
Caben Dios, Patria y crímenes.
Caben cobardes excusas y novelas baratas.
Caben obras magníficas, anulación y orgullo.
Caben generosidad y locura.
Caben razones, desolaciones y quimeras.
Cabe santidad y cabe engaño;
caben desinterés, soborno, llama, lumbre,
paraíso y ruina.
Muerte y vida, caben.
La grandeza de espíritu,
la servidumbre del cuerpo, caben;
la unidad con el todo y la fracción del pan.
También caben batallas en campos de edredones
o a punta de pistola.
La fiel dedicación a la propia tarea,
el trabajo de la paciencia y la bondad, son amor
y la voraz mirada de las madres.
Amor es fuego con su destrucción purificadora
y su regazo cálido.
Amor es un corazón sangrante.
Amor es el eslogan para rosas, bombones,
o brindis con champán a la luz de las velas
o la luna.
Amor dicen vender rufianes y santeros.
Amor confían tener quienes compran diamantes
viagras y cierta lencería.
Amor prometen, horóscopos, donjuanes,
agencias y libros de autoayuda.
Amor decimos pero qué decimos
con ese usado, manoseado, banalizado,
degradado, profanado, sobrevalorado
y milagroso nombre.
Decimos el nombre más común
y sin embargo, amor,
el amor, al igual que el mercurio
que la alquimia trasmuta,
se estrena, radiante y virginal,
cada vez que lo decimos,
lo escribimos
o lo hacemos