Piquero y Vaz
Jueves, 13 de marzo de 2008:
José Luis Piquero

(Mieres, Asturies, 1967) ha publicado tres libros de poemas: Las ruinas (1989), El buen discípulo (1992) y Monstruos perfectos (1997), que resultó finalista del Premio de la Crítica; todos ellos reunidos en el volumen Autopsia (DVD, Barcelona, 2004), con el que obtuvo el
Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España y el Premio de la Crítica de Asturias.
Escribe crítica de libros y arte en distintos medios. Ha traducido al castellano El pretendiente americano, de Mark Twain, y Tortilla Flat, de John Steinbeck. Al asturiano ha traducido obras de Tennessee Williams, Arthur Miller, Charles Dickens y Herman Melville.
Figura en diversas antologías, como Selección nacional y La generación del 99, de José Luis García Martín; 10 menos 30 y La lógica de Orfeo, ambas de Luis Antonio de Villena; Poesia espanhola de agora y Poesia espanhola, años 90, ambas de Joaquim Manuel Magalhaes, y Trois
poetes espagnols contemporains, de Claude Le Bigot.
Ha sido traducido al portugués, francés, húngaro y holandés.
Fue durante nueve años redactor-jefe de Cultura del semanario asturiano Les Noticies y es columnista del diario La Voz de Asturias. Actualmente vive en Islantilla (Huelva), dedicado plenamente a la literatura.


Eva Vaz
(Huelva, 1972) se dedicó durante varios años a la gimnasia rítmica, antes de licenciarse en Filosofía por la Universidad de Sevilla. Ha trabajado en el campo de la escena, el periodismo y las artes plásticas, realizando la exposición Hembras, en colaboración con Ángeles Santotomás. Actualmente dirige la empresa de gestión cultural Ex-Libris.
Ha publicado, entre otros títulos, Ahora que los monos se comen a las palomas (2001), La otra mujer (2003), Leña (2004) y Metástasis (2006). Su obra aparece en diversas antologías, como Carne picada, Poetas del extremo, La verdadera historia de los hombres o 21 de últimas, entre otras.




 





LOS AHOGADOS


La otra noche
me sorprendí
flotando
en la bañera de un hombre.

Sólo para que me acariciara
los huesos.

Mi piel se está
haciendo pellejo
a falta de más piel
con que rozarse.

Y me sorprendo en
las bañeras de los otros.

Podría morir ahogada
por una caricia.

Sería el paradójico coste:
el esplendor de todos
los ahogados
por el peso
de todas sus miserias.

Me estoy ahogando.
Me estoy muriendo
ahogada.


EVA VAZ




ORACIÓN DE CAÍN


Gracias, odio; gracias, resentimiento;
gracias, envidia:
os debo cuanto soy.
Lo peor de nosotros mantiene el mundo en marcha
y la ira es un don: estamos vivos.

De quien demonios sean las sonrisas,
derrochadas igual que mercancía barata,
yo nunca me he ocupado.
Gracias por no dejarme ser inconstante y dulce
mientras levanta el mundo su obra minuciosa de dolor

y nos hacemos daño unos a otros
amándonos a ciegas,
con torpes manotazos.

Yo soy esa pregunta del insomnio
y su horrible respuesta.
Bésanos en la boca, muchedumbre, y esfúmate,
que estamos siempre solos y no somos felices.

Gracias, angustia; gracias, amargura,
por la memoria y la razón de ser:
no quiero que me quieran al precio de mi vida.

Gracias, señor, por mostrarme el camino.
Gracias, Padre,
por dejar a tu hijo ser Caín.


JOSÉ LUIS PIQUERO





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