Luis Antonio de Villena


Luis Alberto de Cuenca
Jueves, 15 de enero de 2009: Luis Antonio de Villena

Nace en Madrid en octubre de 1951. Es licenciado en Filología Románica. Realizó estudios de lenguas clásicas y orientales, pero se dedicó nada más concluir la Universidad, a la literatura y al periodismo gráfico y después al radiofónico. Además ha dirigido cursos de humanidades en universidades de verano y ha sido profesor invitado y conferenciante en distintas universidades nacionales y extranjeras.
Publicó, aún con 19 años , su primer libro de poemas, Sublime Solarium (1971). Su obra creativa -en verso o prosa- ha sido traducida , individualmente o en antologías, a muchas lenguas, entre ellas, alemán, japonés, italiano, francés, inglés, portugués o húngaro. Ha recibido el Premio Nacional de la Crítica (1981) -poesía- el Premio Azorín de novela (1995), el Premio Internacional Ciudad de Melilla de poesía (1997), el Premio Sonrisa Vertical de narrativa erótica (1999) y el Premio Internacional de poesía Generación del 27 (2004). En octubre de 2007 recibió el II Premio Internacional de Poesía "Viaje del Parnaso". Desde noviembre de 2004 es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lille (Francia).
Ha escrito y escribe artículos de opinión y crítica literaria en varios periódicos españoles desde 1973. Ha colaborado en numerosos programas televisivos y sobre todo radiofónicos. Actualmente colabora en El Mundo, El Periódico de Cataluña y el suplemento "Babelia" de El País. Ha hecho distintas traducciones, antologías de poesía joven, y ediciones críticas.


 

 




HABILITACIÓN DE UN HOTEL CASI VACÍO

El poeta ha dado ya la vuelta a su casaca...
¿Quién es el poeta y qué percibe?. Su casa
es fonda de deterioro y su corazón no da ya cobijo
a las rosas ni a los ácaros, ni tampoco a los halcones.
El poeta se deja crecer las uñas, como si fuese
dable afilarlas -basalto u obsidianay
se pregunta cómo es posible resistir, cómo
es posible temblar y no perderse, en tanta mortal
ansia, y sin embargo perdurar, sin rosas ni halcones.
Sabe el poeta que el alma está sucia, como
la esquina de todos los barrios y los ríos y el espacio...
Chatarra anímica. Cotidianas hecatombes,
matemática imposibilidad de ser feliz,
y entonces el barco que busca el abismo
y el timonel suicida y el final del final de lo cometas;
pero la voz persevera y te pones de pie y sigues,
sí, inexplicablemente, continuas...¿Dónde está
el poeta?. Donde se borra la vida y empieza el declive.
Ahí. Raspado. Penumbroso. Donde el búho
y el gato arcaico y la voz escapándose...
Donde el terror, la mentira y la belleza.
Ahí. Donde todo quisiera ser huída.
No creo en nada ni en nadie, amiguito.
Me defiendo. Tan sólo me defiendo. Y sueño en
Platón y me defiendo. Ya ves, como al principio...




ANDALUZ

No me di cuenta al principio,
me fijé después porque le hablabas.
Y se iba y volvía, llevando cosas,
sonriéndote, con gracia desusada...
Vi entonces sus bellos ojos negros,
sobre la piel oscura, y la sonrisa,
que mostraba los dientes como flores blancas.
Y empecé a pensar: ¡Qué dulce aquello...!
Y daba vueltas por ese cuerpo justo,
oscuro, fino y joven: como silvestres cañas.
Y oía la voz al responderte, alada,
cantarina, inconsciente en su magia.
Después, ya abajo, en la soleada plaza,
pensé en los garzos ojos negros, y me vi
enamorado de un acento del sur:
Vivo, grácil, musical. Igual que quien hablaba.



EN LA NOCHE PERDIDA
(Else Lasker-Schüler)


No me di cuenta al principio,
me fijé después porque le hablabas.
Y se iba y volvía, llevando cosas,
sonriéndote, con gracia desusada...
Vi entonces sus bellos ojos negros,
sobre la piel oscura, y la sonrisa,
que mostraba los dientes como flores blancas.
Y empecé a pensar: ¡Qué dulce aquello...!
Y daba vueltas por ese cuerpo justo,
oscuro, fino y joven: como silvestres cañas.
Y oía la voz al responderte, alada,
cantarina, inconsciente en su magia.
Después, ya abajo, en la soleada plaza,
pensé en los garzos ojos negros, y me vi
enamorado de un acento del sur:
Vivo, grácil, musical. Igual que quien hablaba.








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